miércoles, 25 de junio de 2008

A VISTA DE PÁJARO


"Viéndose en sueños", Egon Schiele

Desde hace un año y medio vivo un sueño recurrente. Los ojos de una pareja de palomas que iban incluidas por el mismo precio con el piso, garaje y el árbol donde tienen instalado su nidito de amor, frente a la ventana de mi habitación, me desgarran de mi entorno desde su elevada perspectiva utilizándome como vehículo de su emoción erótica. En mi sueño su mirada me sueña desprovista de cualquier detalle a mi alrededor acerca de la luz, la hora del día. Lo único cierto soy yo, sólo hasta las rodillas. Todo lo demás es manejable por el creador.

Sueño que miran cómo las miro mientras me miran. Nuestras miradas enmarcadas por mis dos pechos apuntando en su dirección, focalizadas entre mis pezones, ingrávidos, flotantes. Desde su privilegiada posición escuchan mi cuerpo cumpliendo los sueños de tu voz-en-"off". Desde su privilegiada posición saborean el regalo que te muestro a través de los hilos. Desde su privilegiada posición escuchan tus gemidos en "off". Desde mi privilegiada posición escucho sus arrullos, también en "off".

miércoles, 18 de junio de 2008

GOZOSO MIEDO

Hijos del pintor en la habitación japonesa (Fortuny)

"...Un niño que hacía de lobo se escondía entre sacos y arados y los demás se paseaban por toda la cámara despreocupados y como si nada pasara... De pronto unos cuantos cerraban las ventanas y la oscuridad se hacía completa... Todos corríamos a escondernos y nos quedábamos mudos de pavor... El niño que estaba escondido decía con voz cavernosa: ¡Que viene el lobico!..., y nosotros nos apretábamos unos contra otros y empujábamos con fuerza en la pared como si quisiéramos penetrar en ella...Nadie se atrevía a moverse ni a respirar y los más pequeños comenzaban a sollozar....Nuestros corazones latían con fuerza y nos abrazábamos unos con otros formando un pelotón... El lobico salía entre los sacos y se dirigía muy lento hacia nosotros con los brazos en alto. Entonces todos comenzábamos a chillar y nos queríamos tapar unos con otros. Entonces yo me figuraba que aquel niño era un lobo que me iba a tragar y se apoderaba de mí un temblor escalofriante.... Todos salíamos corriendo perseguidos del niño y era angustioso sentir detrás el aullido del lobico en medio de la más cerrada oscuridad...Cuando alguno se veía apurado en la persecución del lobico se arrimaba a la pared y decía jadeante y muy deprisa: chichinave, que echo mi llave, y ya estaba a salvo de las uñas de la fiera...."
"Mis juegos", de Federico García Lorca


La cabeza de mi "Niña Ángela" es de un superficial rubio ceniza y de una lógica aplastante. Lleva días y días (¿meses, años?) sin parar de hablar. De repente, se calla unos eternos instantes y me sobresalto como si hubiera dejado de sentir el latido de mi corazón. Vuelve a abrir la boca pensativa:
- máaama, no he hecho nada en mi vida...
- pues claro que sí, tontita, a tu edad tampoco se puede haber hecho muchísimas cosas.
- no, no es la cantidad.... no he hecho nada que me haga sentir importante. Me he reido poco.

Algo se me remueve dentro al oirlo en su boca, tan pronto.

- ¿qué te pasa? ¿estás triste?
- claro que no - y la lleno de besos
- ¡ves como sí estás triste!, cuando alguien besa tanto a otra persona es porque está triste.

Estamos en su habitación y en un abrir y cerrar de ojos, nos envuelve una oscuridad absoluta. Uno de sus juegos favoritos ha sido siempre, desde que era muy niña, el mismo juego lorquiano de "lobicos". Cuando apaga la luz me entra un terror angustioso. Se queda inmóvil y el no saber por dónde me va a atacar me produce un sufrimiento insoportable y al mismo tiempo una especie de gozo ante lo que me espera. El pánico me hace apretarme contra la pared, como si quisiera atravesarla para salvarme. Empiezo a patalear y gritar como una posesa, pierdo totalmente el control, me defiendo dando puñetazos al aire en todas las direcciones. Ella espera, paciente; la suplico, "no por favor, no por favooooor..." y entonces avanza sigilosa, no sé exactamente por donde viene, chillo, chillo; ella se ríe a carcajadas, no puede parar, hasta que se apiada de mi y enciende la luz. Sin parar de reir, me abraza cariñosa y yo me acurruco en sus brazos, llorando de alivio.

- ¿ves tonta como no tienes que estar triste? yo soy más fuerte que tú, siempre te gano.

domingo, 18 de mayo de 2008

Dizzy Princess and George Hazard's dreams

The circus horse (Marc Chagal)

The promenade (Marc Chagal)

Dos soñadores, George Hazard y esta vertiginosa princesa, haciendo equilibrios sobre alados caballos en el circo del amor. Soñando el día en que, ingrávidos, volemos alto....volar, volar, volar.

Todos los genios han sido soñadores, inconformistas, idealistas. Os dejo dos hermosísimas formas de soñar el tango de la mano de Paquito de Rivera y Gary Burton



Mariela's dream (Funk Tango- Paquito d'Rivera)



Laura's dream (Gary Burton, vibráfono y Paul Bley, piano)

viernes, 9 de mayo de 2008

¿Soy yo tu Reina de Saba?

La condesa de Vilches (Federico de Madrazo)


"También la reina de Saba, oída la fama de Salomón, vino en el nombre del Señor a hacer prueba de él con varias cuestiones oscuras.

Y entretanto en Jerusalén con gran pompa de acompañamiento y de riquezas, con camellos cargados de aromas, y de oro sin cuento, y de piedras preciosas, fue a ver al rey Salomón, y propúsole todas las cuestiones que traía meditadas en su corazón.

Y satisfizo Salomón a todas sus preguntas: no hubo cosa que fuese oscura para el rey, y a la cual no le respondiese.

El rey Salomón por su parte dió a la reina de Saba todo cuanto ella quiso y le pidió; sin contar los presentes que de su grado le hizo con regia magnificencia."

(Primer libro de los Reyes, capítulo X)


En mi búsqueda obsesiva de sabias y brillantes mentes salomónicas (es lo que me pone, qué le vamos a hacer), todavía no he encontrado quien me conteste correctamente a todas las cuestiones que encierra mi corazón.


"Seamos al fin Salomón y la Reina de Saba,
I want a dance slow whith you,
como aqueeeel dream,
dream, dream, sha, la,la,la,la"



lunes, 5 de mayo de 2008





Yo en su aroma, que ya no es el suyo, ahora es el mío


jueves, 1 de mayo de 2008

PARIS BLUES



- ¿te comportas así siempre?
- ¿cómo?
- No lo sé...normalmente es el hombre el que da el primer paso pero tú no paras, sigues paso a paso hasta el final.
¿Lo haces con todos?
- No, sólo con los especiales
- ¿Cuántos has conocido en tu vida?
- Uno, ayer

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- ¿Sabes una cosa? cuando hay algo que deseas con toda tu alma no puedes esperar a que venga a ti. Debes arriesgarte y salir a su encuentro aunque luego te des el batacazo.
- Pero ¿y si te estropean las narices?
- Me las operaría

domingo, 27 de abril de 2008

AQUELLOS MARAVILLOSOS DÍAS

Woman with red hair (Modigliani)

Hubo un tiempo en que mis felices días giraban alrededor de los movimientos de un esférico. En la edad de la inocencia, me desposé con un señor con bigote al que le gustaba vestirse de corto todos los domingos, a horas intempestivas, para así lucir sus musculosas piernas ante las somnolientas miradas de otras diez abnegadas novias-esposas-y-demás-enseres y de su deslumbrante princesa, de la que estaba enamorado hasta las trancas. Corría y corría detrás del balón, campo arriba, campo abajo….pero lo que mejor hacía y me llenaba de un incondicional orgullo era insultar a los contrarios y, como por descuido, clavarle los tacos en la espinilla a todo el que osase acercarse a menos de un metro. Un señor vestido de negro, que caía fatal a todo el mundo, le ponía ante sus narices constantemente unas tarjetitas de colorines que por lo visto eran la señal para que yo, inmediatamente, saltara sobre él diciéndole todas las barbaridades habidas y por haber odiándole hasta la muerte.

Pero yo nunca supe cumplir con mis deberes de esposa como todas aquellas compañeras de domingo ¡cómo las envidiaba, apoyando a sus hombres en aquella misión tan importante que los unía semana tras semana antes de atiborrarse hasta reventar de cerveza y patatas bravas! Cuando me quería dar cuenta de lo que estaba pasando ya se había acabado el segundo tiempo. Siempre fui una soñadora y mi mente volaba lejos, siguiendo el rastro de aquellas historias que hacía tiempo no leía, o de aquellas notas tan raras que me gustaba escuchar y que los oídos de mi comprensivo marido, acostumbrados al inigualable himno del “Madrid”, no podían soportar mucho más de cinco minutos.

Él me adoraba, yo era su vida, admiraba a su princesa tan inteligente, tan hermosa, que leía tanto y tan bien, que era tan divertida, tan snob que escuchaba esa música de jazz que consistía en desafinar sin ton ni son, que cocinaba exquisitas viandas capaces de enamorar al estómago de cualquier marido. Cada domingo al anochecer, antes de salir de viaje para ganarse el pan de cada día, me ponía a buen recaudo, con mucho mimo y amor, junto con infinidad de trofeos obtenidos a lo largo de su vida futbolera, en una vitrina construida ex profeso para exponer sus más preciados tesoros. Y en aquel lugar destacado disfrutaba de mi soledad durante toda la semana. Consciente de mis carencias en cuanto a las virtudes propias de una buena esposa, me esforzaba en aprender haciendo interminables ejercicios espirituales, deseando que llegara cuanto antes el viernes.

Lo primero que hacía nada más llegar era limpiar y sacar brillo a todos sus trofeos. Nos desempolvaba y preparaba para pasar otro delicioso fin de semana. La vida la hacíamos en la habitación de matrimonio, siempre fue muy pasional. La decoración consistía en una cama, una bandera del “Madrí” ondeando a su lado, otra del “Atleti” en el mío (¡cómo me gustaba provocarle, cómo se me ponía, bravo, bravo!) y un televisor a los pies del lecho nupcial. Nuestra vida sexual era intensa y ardiente. Después de la goleada de rigor, tras una semana de abstinencia, solíamos terminar con un trío u orgías varias con José María García y sus acólitos. Volvíame loca de pasión cuando llegaban al éxtasis y sus gritos resonaban por toda la estancia: gooooooooool, gol, gol, gol, goooooool. El sábado-sabadete me solía llevar a comer a Txistu o al Asador Donostiarra donde me lucía ante sus ídolos, jugadores de blanco que solían pasarse a tomar algo por allí habitualmente. Tal era la excitación que esto le provocaba que volvía ansioso a nuestro lecho a colmarme de placeres. Preparaba la velada con sumo cuidado y minuciosidad. Lo primero, encender la tele y buscar el partido adecuado para el momento, después su “piyama” con un hiperbólico escudo madridista, las banderas ondeando al viento del ventilador. Y allí estaba yo, excitada a la vista de todas aquellas hermosas extremidades que se movían en la pantalla, impaciente porque llegaran los 15 minutos de descanso en los que, si había suerte, él recababa en mis también curvilíneas formas e incluso, alguna vez, podía oir su voz pronunciando otras palabras que no fueran gol, hijo de puta, pásala cabrón….en fin, lo normal en estos casos.

Y de vuelta a los madrugones domingueros, a las reveladoras conversaciones con las consortes de sus compañeros de juego, a las cañitas hasta las 7 de la tarde, a la siesta con ronquidos incluidos después de tan agotador día, de vuelta a mi vitrina cuando volvía a partir.

Como siempre he sido una inconsciente y tengo este carácter tan impulsivo que me pierde, un día decidí tirar toda mi felicidad por la borda. Cogí mi maleta y me fui por la puerta de inicio, como el joven del que habla Diencéfalo en un post ,que me hizo recordar los días tan dichosos que pasé junto a mi ex-rey-consorte.

viernes, 11 de abril de 2008

BESARÉ EL SUELO POR TI

Cuanto más bella es la vida
más feroces sus zarpazos,
cuantos más frutos consigo
más cerca estoy de perder,
por una caricia tuya
toco el cielo con las manos
pero sé que si te marchas,
besaré el suelo otra vez.
Grita al mundo, rompe el aire
hasta que muera tu voz,
que el amor es un misterio
y que importa sólo a dos,
correremos por las calles,
gritaremos tú y yo
que el amor es un misterio
y que importa sólo a dos.
Yo no quiero causar pena
sólo por mi condición
de mujer rota en esencia
y herida en el corazón
no habrá un hombre en este mundo
que me vuelva a hacer caer,
porque sé que si se marcha
besaré el suelo otra vez.
Cuando llegue el huracán,
que seguro ha de venir,
por marcharte de mis brazos,
por escaparte de mí
pensaré que fuimos grandes,
pensaré que fuimos dos,
tú en tu cuerpo, yo en el mío
y un sólo corazón.

lunes, 7 de abril de 2008

RELACIONES SUBURBANAS


Viaje de ida

De repente me veo cruzando las puertas automáticas. Entro en el vagón. No sé cómo he llegado hasta allí, nada existe a mi alrededor, mi campo visual se reduce a la línea recta que hay frente a mis ojos, como un punto de luz al final de un túnel. Me descubro sentada completamente sola.

- Perdona… ¿crees que esta estación estará muy lejos?

Un culito respingón de voz aterciopelada abre una ventana a mi izquierda. Dejo entrar la luz por ella.

- (¿qué?) (mi vista va en busca de sus manos; cuidadas, seductoras, me sonríen)…depende a donde vayas (oigo mi voz por primera vez)
- supongo que eso es importante…entre las tres estaciones que quedan, ¿dónde me aconsejas bajarme?
- ¿buscas algo en concreto?
- Caminar…encuentros…desencuentros.

Se me escapa una de mis miradas, sé que mis ojos ahora son de color verde. Él la coge al vuelo y se la guarda como un tesoro.

- En la segunda. Podrás acercarte lo suficiente a tu destino pero siempre te quedará la opción de seguir hacia delante o hacia atrás, sin tener la sensación de un final cierto y de una despedida sin duda desalentadora.
- De lo que deduzco que tu parada es la última. Es curioso como a veces tu destino puede cambiar, aunque sea por unos minutos, por un cruce de miradas. Gracias por acompañarme en mi viaje.
- Gracias a ti por subirme a tu tren. Esta es la segunda estación.

Tal como llegó, desaparece. Mis ojos le siguen dejando en mi boca el sabor dulce de un tatuaje en su cuello. Durante dos estaciones consiguió desviarme del doloroso sendero por el que camino últimamente.

Viaje de vuelta

De nuevo en un vagón medio vacío, pero ahora me llega la luz desde todos los puntos a mi alrededor. Unos ojos como el cielo tantean de hito en hito en mi dirección. Sale a flote mi ternura y mis ojos vuelven a ser verdes. Se revuelve esperanzado. Busca, busca…un letrero luminoso con el destino del tren es su tabla de salvación.

- ¿este tren no va a Madrid?
- Claro que sí
- Ah, como pone Tres Olivos….
- Si, pero allí tiene que coger otro tren en el mismo andén que le llevará a Madrid
- Ya…como en Puerta de Arganda…supongo que habrá que pagar otro billete para poder pasar de uno a otro…no saben lo que hacer para sacar dinero…te recorres todo Madrid con un solo billete y para tres estaciones más te cobran lo mismo…. Yo es que viajo gratis (ya tiene en la mano el carnet de jubilado para mostrármelo)….me doy unas vueltas….y me llamo Manuel

Resulta que tuvo una novia una vez en Alcobendas y viajaba para ver como estaba todo después de tanto tiempo.

- Usted me recuerda mucho a ella….su sonrisa…
- Gracias, eso me halaga

Me cuenta, en tres estaciones su vida. Está feliz. Yo le escucho, me piropea, me hace reir, me acompaña.

- Mi estación.
- Ah, ¿es aquí donde nos bajamos? (me preguntan sus ojos ahora vidriosos)
- No, Tres Olivos está más lejos. No se olvide de bajar y cambiar de tren.
- Vaya…

Me obsequia con una sonrisa y la margarita que lleva en el bolsillo superior de su chaqueta. Su cuerpo se encoge en el asiento y vuelve a sumirse en sus silenciosos recuerdos.

****************

Tres soledades vuelven a su sitio.

domingo, 17 de febrero de 2008

SUPERVIVENCIA



“Lo importante no es lo que han hecho con nosotros sino lo que nosotros mismos hacemos después con lo que han hecho con nosostros”
Sartre


- ¡Me han dado el alta!

Tus ojos brillan, mientras se funden en un emotivo abrazo. Como un flechazo a mi cuerpo y mi mente regresan sensaciones dormidas. Sé de la alegría de ese momento, pero también conozco el terrible miedo a volver a salir sola al mundo.

Has ganado la primera y más difícil batalla, pero aún te quedan infinitas microbatallas interiores que librar y en ti está que utilices tu libertad para usar lo que te hicieron en tu beneficio o no, porque la mayor victoria sobre esos energúmenos es ser capaz de sacarlos de tu vida, sin culpabilidades, miedos ni resentimientos, que sólo a ti te perjudican, con la cabeza bien alta, por encima de todo.

Aprende de ello, mírate y verás a una persona hermosa, fuerte e inteligente. Has vencido, consiguiendo que tu vida volviera a ser lo más parecida a lo que era antes, a seguir disfrutando de tu familia, tus amigos, tus estudios, a seguir disfrutando de ti misma. Sácale partido a eso, ¿a qué vas a tener miedo sabiendo la fuerza interior que tienes? Nada ni nadie puede quitarte tu vida porque tú tienes el poder de transformar cada experiencia en tu beneficio.

Quiero que sepas lo agradecida que estoy de que hayas pasado por mi vida, pues mirarte me ha revelado la gran fuerza que tengo. Estoy muy orgullosa de nosotras.

Gracias.


Para Beky-Bequita

domingo, 10 de febrero de 2008

QUIÉN ERA ÉL

Amistad, Egon Schielle


- (Yo te amo)
- (¿Eso es entonces lo que soy?)
- (Eres el amor que siento por ti)
- (Siento que voy a reconocerme...casi me veo. Falta tan poco)
- (Yo te amo)
- (Ah, ahora sí. Ya me veo. Entonces, éste soy yo. Qué retrato de cuerpo entero)

domingo, 18 de marzo de 2007

SIENDO


Adán y Eva en el paraíso, Marc Chagall

Abro los ojos y todo a mi alrededor aparece sin peso, vacío. La inexplicablemente buscada angustia con la que me abandoné al sueño ha desaparecido. Todo flota en una levedad de la que tampoco me preocupo, mezclados olores, sonidos e imágenes, pasan ante mí, muy leves, como una caricia que tampoco siento cierta.

Disfruto, levemente, de una serenidad inusual, como si el lugar físico que ocupa normalmente mi corázón estuviera vacío, como si el pensamiento, las emociones y sentimientos no fueran algo natural en mí.

Todo está en su sitio y no sé muy bien porqué, en realidad no me planteo saberlo. Intuyo una discreta placidez levitando a mi alrededor como esos caballos alados de los cuadros de Chagall que tanto me hacen soñar.

"Leve, leve, muy leve
un viento muy leve pasa
y se va, siempre muy leve
y yo no sé qué pienso
ni procuro saberlo."

Fernando Pessoa, en palabras e imágenes




Take a train (Ella Fitzgerald & Dizzy Gillespie)

domingo, 11 de marzo de 2007

OH DOUX PRINTEMPS D'AUTRES FOIS




Danzando sobre aguas turbulentas.... huyendo de la felicidad, añorando un hogar... sola ante mi mortalidad.



Elegie, Jules Massenet

lunes, 1 de enero de 2007

ENTRE NUBES DE EDREDÓN



Llévame a dormir


Dime, Dios mío, que vas a venir a buscarme
Decidí salir y ya he pasado demasiado tiempo en la calle
Llévame a dormir
Porque me aburro hace ya horas, no sé qué hago aquí
Y me quiero ir
No tengo coche, no sé conducir, ya no hay taxis
Dios ven a por mí
Llévate a esta mujer a dormir a casa
Llévame a dormir
Dime, Dios mío, que vas a venir a buscarme
Me animé a salir y ya he pasado muchas horas fuera en la calle
Llévame a dormir
No estoy sociable, faltan ganas, no sé sonreír
Dios ven a por mí
Llévate a esta mujer a dormir a casa
Llévame a dormir
Dame una cama, una almohada en funda de algodón
Algo de calor, contacto suave de una nube en forma de edredón
Llévame a dormir
Dame el descanso y en el sueño una vida mejor
Dios ven a por mí
Llévate esta mujer que quiere dormir


Llévame a dormir, Single


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A las 8:00, mientras espero a mi Niña Ángela, después de toda una noche-festiva-chiripitiflaútica, os deseo a todos feliz 2007.


No me esperéis en unos cuantos días, viviré los primeros momentos de este prometedor año cobijada entre nubes de edredón.

lunes, 25 de diciembre de 2006

FEELING

La satisfacción, Gustav Klimt


- Me caes bien, Princesa, y sólo por una cosa ¿sabes cuál?


.....porque veo a mi amigo muy feliz contigo.


Mi pecho se hincha como el de un pavo real, siento que me ruborizo. Los dos dirigimos la mirada hacia su amigo y le contemplamos en su felicidad, que le sale a borbotones por la punta de sus dedos que me atraen como un imán en una necesidad incontrolable de rozarlos. Siento que, sin traspasar un momento los límites que marcan nuestros asientos a una distancia infinita para mí, nos enzarzamos en una pasional danza visual. Siento que me deslío en una sobreabundancia de deseos, siento que somos uno.


Siento que le amo.


Feeling good, Nina Simone

sábado, 16 de diciembre de 2006

NO ME ARREPIENTO DE NADA



Desde la mujer que soy, a veces me da por contemplar aquellas que pude haber sido; las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas, dechado de virtudes, que deseara mi madre. No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas.

Odio sus amenazas en mi cuerpo. La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran. Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo, del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior. Estas mujeres, sin embargo, me miran desde el interior de los espejos, levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche y quiero ganarme la aceptación universal, ser la "niña buena", la "mujer decente", la Gioconda irreprochable. Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades, mi familia, mis hijos y todos los demás seres, que abundantes pueblan este mundo nuestro. En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es, he librado numerosas batallas mortales, batallas a mordiscos de ellas contra mí -ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- transgrediendo maternos mandamientos, desgarro dolorida y a trompicones a las mujeres internas que, desde la infancia, me retuercen los ojos porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, que se enamora como alma en pena de causas justas, hombres hermosos y palabras juguetonas. Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, e hice el amor sobre escritorios -en horas de oficina- y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso con que los genes de todos mis ancestros me dotaron. No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf. Pero en los pozos oscuros en que me hundo, cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, siento las lágrimas pujando, veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, blandiendo condenas contra mi felicidad. Impertérritas niñas buenas me circundan y danzan sus canciones infantiles contra mí, contra esta mujer hecha y derecha, plena. Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas que, por mi madre y contra ella, me gusta ser.



P.D. He decidido dejaros aquí un video
que me sugiere Almach, que me parece muy acertado con la personalidad de esta vuestra Princesa del Vértigo.

sábado, 9 de diciembre de 2006

TANGO VAINILLA


Artango - Verano Porteño (Nélida y Jorge)



Bailarines entrelazados en un amplio salón de baile, unidos los rostros por las mejillas, impasibles sus semblantes. Con una sensualidad desbordante, son conscientes de algo trágico en el ambiente. Finísimos tacones de vértigo, multicolores, exultantes ante las aberturas interminables y los entreveros de piernas, deslizándose con elegancia por la pista. Las parejas danzaban a ritmo de la pasión del tango, en una soterrada lucha entre los estilos más clásicos de Pugliese y las tendencias innovadoras de Piazzola , la popular milonga y el etéreo valsecito o vals criollo.



Mi querida Reina Mora y esta Princesa del vértigo habíamos sido invitadas a una milonga en una de las salas de baile más típicas de Madrid. Abandonados los cimbreantes pañuelos de monedas cantarinas y los cueros, en mi caso, hicimos nuestra entrada convertidas en auténticas milonguitas.



Nélida y Jorge eran los anfitriones de la popular fiesta porteña. La Reina Mora lleva un tiempo aprendiendo con ellos el cadencioso caminar del tango. Yo los conocí hace muchísimos años, en una época en la que estuve a punto de renunciar a todo mi reino para dedicarme a esta profesión tan denostada en mi entorno, el oscuro mundo del baile. Ahora me dedico a disfrutarlo para mí, porque no podría vivir sin ello ya que está en mi esencia.



En un espacio de oscura intimidad, acomodamiento rojo-pasión, algo decadente, localizamos un grupo de gauchos entre los que destacaba un temerario-y-orgulloso-compadrito. Estos primitivos bailarines movían sus extremidades inferiores sin levantarlas del suelo, casi siempre hacia delante, en un continuo y voluptuoso enredo y desenredo con las de su acompañante, unidos en un contenido e inamovible abrazo. Diríase que sólo de mitad para abajo estaban vivos, mientras que la parte superior la mantenían en un apasionado y onírico letargo.



Siguiendo las reglas de protocolo y relaciones sociales entre especimenes de sexos diversos en estas fiestas milongueras, arte en el que la Reina Mora y yo destacamos ya que fuimos convenientemente adiestradas para ello desde nuestra real-cuna, nos dirigimos hacia los gauchitos pasando por delante sin dirigirles una sola mirada, situándonos estratégicamente en la mesa de al lado. Paseamos la vista por toda la sala, sin demostrar ningún tipo de interés por una escena en concreto, rápido pero significativo recorrido visual que incluía su espacio, por supuesto. Como corresponde a alguien que se precie de ser un orgulloso-compadrito, ellos invitaron a bailar a otras milonguitas. Es entonces, cuando se dirigen hacia la pista con sus acompañantes, cuando aprovechan a hacer el clásico “cabeceo” (movimiento único en su especie) con el que una sola vez (no más) te indican con una inexpresiva mirada dónde está la pista por si te interesa aceptar el próximo tango. Nosotras, siguiendo las normas milongueras, les dirigimos una mirada breve pero certera, derecha a alimentar su vanidad. Sólo quedaba esperar.



Aquel compadrito de movimiento canyengue en sus caderas, también llamado caminar arrabalero, se acercó y esperó. Habiendo dado ya mi aprobación, me limité a situarme delante de él esperando su abrazo. Él notó mi embarazo, ya que realmente yo no había bailado tango más que en dos ocasiones, pero en un arranque de galantería porteña intentó hacer que me sintiera cómoda y relajada, chamuyándome con su hablar lunfardo.



- Chsssss….tranquila, mi poyerita, para aprender a caminar sólo tenés que poner el corazón, aquí junto al mío, y cerrar los ojos. No necesitás nada más.



- Pues dale, macanudo.




Aquello para mí fue sencillo, porque soy muy de poner el corazón en todo, y lo hice, y cerré los ojos, me abandoné a su penetrante aroma a vainilla en un etéreo y contenido abrazo….y CAMINÉ, siempre hacia delante con firmeza y confianza. De a poco, nos deteníamos llenándonos de silencios, en una trágica y pasional espera, expresando lo inexpresable, volviendo de nuevo con la música después de ese mudo interludio, porque como dijo una vez Aldoux Huxley, “después del silencio lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música”. Así caminé durante toda la noche con casi todos los gauchitos y compadritos asistentes a la milonga, abrazada y abandonada, poniendo mi corazón en ello, feliz. Feliz recordando entre esos tangueros-vainilla tu olor a leche merengada, tu afición de facultad por el tango y el corazón que le ponemos a nuestra danza amorosa cuando estamos juntos.



"Mamá, yo quiero un novio que sea
milonguero, guapo y compadrón. Que no se ponga gomina ni fume tabaco
inglés que pa´ hablar con una mina sepa chamuyo al revés. Mamá, si
encuentro a ese novio juro que me pianto aunque te enojés.
Ayer un mozo
elegante con pinta de distinguido, demostrando ser constante desde el taller me
ha seguido. Más cuando estuvo a mi lado me habló como un caramelo del sol, la
luna y el cielo y lo pianté con razón.
Mamá, yo quiero un novio que al
bailar se arrugue como un bandoneón . Mamá, yo quiero un novio que sea
milonguero, guapo y compadrón. De los de gacho ladeado, trencilla en el
pantalón; que no sea un almidonado con perfil de medallón.
Yo
quiero un hombre copero de los del tiempo del jopo que al truco conteste
“quiero” y en toda banca va al copo. Tanto me da que sea un pato, que si mi
novio precisa, yo empeño hasta la camisa y si eso es poco, el
colchón".



miércoles, 29 de noviembre de 2006

EL ARTE DE COLOREAR TEMPORAS TAURINAS



Dada la vena artística que últimamente merodea por estos reinos, y a petición de nuestro egregio amiguito (como diría Falinda) Johnny Ingle en el anterior post, he decidido proponer un ejercicio para que todos podáis desarrollar vuestra creatividad, cada cual a su libre albedrío.

Consiste en redecorar estas mis nalgas, rebautizadas por Johnny como témporas (término mucho más espiritual), que quedaron de esta guisa en aquel encuentro artístico-contemporáneo con mi torero-banderillero.

Queda terminantemente prohibido (uy, como me gusta esta palabra):

  • Dirigir miradas lascivas hacia las susodichas. Todo debe hacerse con ojo crítico de artista.
  • Añadir objetos, miembros hostiles o adminísculos agresivos dentro o fuera del área a tratar.
  • Utilizar mis posaderas para hacer cualquier tipo de propaganda subversiva.
Podéis utilizar toda la paleta de colores, texturas, olores (a ver esto quién es el/la guapo/a que lo consigue, para ese/a el premio especial). Nüsh, cariño, sólo te pido que el torito bravo lo dejes, si puede ser, a modo de pepita. Es el único recuerdo que guardo de aquel maestro de la suerte de banderillas.

Y bien, el concurso queda abierto. Libérense...

sábado, 25 de noviembre de 2006

ENTRE LUCES Y SOMBRAS


" San Francisco", fotografía de Javier Campano


En ocasiones siento que el tedio y la monotonía de la vida cotidiana me roban energía y esa armonía que tan necesaria considero para que haya un equilibrio entre las cosas que nos desagradan y las que nos complacen. Por este motivo, hace tiempo que decidí invertir en cosas y experiencias que me produzcan placer, en sensaciones, emociones, búsqueda de la belleza... Siempre con coherencia y respeto, por supuesto.

Uno de mis sitios preferidos para buscar sensaciones placenteras y estimulantes son los museos. A través del arte se produce una catarsis de toda tu vida.

Hace un tiempo, tuve un novio torero-banderillero. Este especimen tipical-spanish, que estuvo lidiando en esta plaza dos temporadas, llevaba el arte en sus venas. Gustaba de experimentar todo tipo de vivencias sensoriales, pero en especial las visuales. En una ocasión fuimos a ver la exposición de fotografía de Javier Campano, en el Museo Reina Sofía. El arte contemporáneo ofrece la posibilidad de transformar el espacio y convertir al visitante en parte de la obra y, al igual que la fotografía de Campano, un museo está repleto de luces y sombras, distribuciones geométricas, espacios donde no hay nada, objetos sacados de contexto. El mundo por el que pasea el visitante está lleno de serenidad, luz y color, pero existe otro mundo paralelo a éste en los accesos restringidos al público. Un mundo en blanco y negro, dividido en luces y sombras, casi fantasmagórico e impregnado de inquietud debido en gran parte a ese carácter prohibido.

La exposición estaba en la tercera planta, así que nos dirigimos hacia el ascensor. La fila que había era impresionante. Mi torero-banderillero, de culito inquieto y prieto, empezó a ponerse nervioso por lo que se me ocurrió que podíamos probar a subir por las escaleras. Pero por más que buscamos, no encontrábamos la forma de acceder por un sitio permitido para ello, así que no tuvimos otra opción que saltarnos las normas y nos aventuramos a través de una enorme puerta de madera junto a la que había una señal de prohibido el paso. Estábamos de enhorabuena, aquella puerta conducía a una escalera por la que empezamos a subir. Sin embargo, al llegar a la tercera planta, la puerta de acceso al mundo permitido estaba cerrada. De pronto, esa circunstancia hizo saltar el resorte. Estábamos atrapados, al otro lado los visitantes paseaban ajenos a lo que ocurría detrás de esos muros. Ni siquiera lo pensamos, refugiados en la protección que nos brindaban las distintas señales restrictivas y las sombras de uno de los rincones de la escalera empezamos a gozar el uno del otro. Entonces, de la nada, surgió ese objeto que faltaba en la parte iluminada de la fotografía, una dulce-ancianita-de-pelo-blanco que con la valiente y retadora inconsciencia que le daba su veterana condición se había aventurado por aquellos parajes.

A diferencia del torero-banderillero que, acostumbrado a estar en ese estado de constante vigilancia y control de todo lo que le rodea, intuye rápidamente cualquier peligro, he de reconocer que yo en esto del acto sexual me ciego completamente, no existe nada más a mi alrededor que nuestros dos cuerpos. Quizás influya también mi creencia en que no puede pasar nada desagradable en cualquier manifestación sexual consensuada y que si en algún momento aparece un testigo involuntario, el propio pudor del que no ha sido invitado a la fiesta, le hará no decir nada.

En esta ocasión se cumplieron mis teorías, ya que sin más la dulce-ancianita se dio media vuelta en su espacio iluminado y nos dejó tranquilos envueltos en las sombras. Sin embargo, aquel desafortunado incidente hizo que el torerito no pasara del tercio de varas, sin llegar a colocar los dos pares de banderillas reglamentarios.

Volvimos al mundo permitido del museo. Todo seguía igual incluso la enorme fila para coger el ascensor, que esta vez esperamos con paciencia. Entramos hasta el fondo, contra la pared de cristal, con una multitud envarada por la cercanía de tantos cuerpos extraños. Es curioso, pero esta situación de estar rodeada de gente mirando al techo y que no sabe como ponerse para no rozarse con el que tiene al lado, me excita sobremanera. Supongo que me siento protegida por esa huída voluntaria de cualquier sensación que experimentan todos los presentes. Yo en cambio me hundo mucho más en ese paraíso de los sentidos. Sentí en mis glúteos, despojados en parte de mis prendas íntimas por las expertas manos del "maestro", el frío cristal transparente que dejaba a la vista de los viandantes aquella jauría contenida por el recinto cerrado del ascensor. Aquella exhibición de mis interioridades, resguardada como estaba por las barreras que ponían las paredes de cristal y la distancia entre el suelo y el ascensor, junto al contraste del frío material con el del calor que sentía a través del ceñido pantalón de aquel "figura", me hicieron sentir en el séptimo cielo. Momento breve pero intenso. Salimos como pudimos de allí pudiendo por fin contemplar la magnífica obra de Campano.

Aquel día conseguí llenarme de sensaciones placenteras y belleza suficientes para poder sobrellevar durante una larga temporada mi monótona vida.

domingo, 19 de noviembre de 2006

SEDA

Die Tänzarin, de Gustav Klimt

Silencios, gestos simbólicos, deseo y pasión condenados al imposible, abandono al destino asumido como se asume la realidad, certeza de la propia suerte.

"Mil veces buscó los ojos de ella y mil veces ella encontró los suyos. Era una especie de triste danza, secreta e imposible."

"Antes de salir de la habitación, miró una última vez hacia ella. Le estaba mirando, con ojos completamente mudos, a una distancia de siglos"

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"Tal vez sea que la vida a veces da tales vueltas que no queda absolutamente nada que decir"

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-¿qué son?
- Es una pajarera
- ¿Una pajarera?
- Sí
- ¿Y para qué sirve?
- Se llenan de pájaros, todos los que se pueda, y después, un día en el que suceda algo feliz, se abren sus puertas de par en par y se mira cómo vuelan libres.

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"Lo dijo despacio, con fatiga, porque nunca había creído que la verdad sirviera para nada"

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"Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca"

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"De vez en cuando, en los días de viento, bajaba hasta el lago y pasaba horas mirándolo, puesto que, dibujado en el agua, le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida"

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"Puesto que la desesperación era un exceso que no le pertenecía, se volvió hacia lo que había quedado de su vida y empezó de nuevo a ocuparse de ello, con la inquebrantable tenacidad de un jardinero en su trabajo la mañana siguiente a una tempestad"

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- ¿Cómo es el fin del mundo?- le preguntaron
- Invisible

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"Era, por otra parte, uno de esos hombres a los que les gusta asistir a su propia vida, considerando impropia cualquier ambición de vivirla"


Seda, de Alessandro Baricco, es un relato bellísimo, sencillo, hecho para ser contemplado como si de un cuadro se tratara, más que para ser leído.